Soy Andrea, una joven con un propósito muy claro: irme de este mundo habiendo contribuido, aunque sea un poco, a dejarlo mejor de lo que lo encontré.
Todo empezó en 2016, cuando comencé como voluntaria en la Fundación Llars de l’Amistat. Aquella experiencia marcó un antes y un después en mi forma de entender la vida y la ayuda a los demás.
Con el tiempo, y con la ilusión de poder aportar en otros lugares del mundo, especialmente en contextos muy distintos al mío, nació el Proyecto Arena.
Al finalizar esa primera etapa, algo quedó claro: “ARENA” no podía quedarse ahí. Tenía que seguir creciendo, evolucionando y llegando más lejos, para poder acompañar a más personas y sumar más historias.
Nuestra misión
Mejorar la vida de personas y comunidades vulnerables a través de la educación, la salud, el desarrollo comunitario y el apoyo humanitario, actuando con cercanía, transparencia y compromiso real.
Nuestra visión
Un mundo donde cada persona, especialmente cada niño y niña, tenga la oportunidad de crecer sano, educado y acompañado — y donde ayudar no dependa de tener mucho, sino de estar dispuesto a dar tu granito de arena.
Nuestros valores
Transparencia en todo lo que hacemos con cada donación. Cercanía con las personas y comunidades a las que acompañamos. Compromiso a largo plazo, no solo ayuda puntual. Dignidad: cada acción respeta a quien la recibe.